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Formación para organizadores

¿Cuánta gente vendrá realmente?

Una anfitriona recibe en la puerta a los invitados que llegan.

Se lo pregunta todo el mundo, y casi todos se equivocan en la misma dirección. Decir que sí es barato y cumplirlo es caro, así que el número de la lista siempre es el optimista.

Un sí no es un compromiso

La distancia entre una respuesta y una asistencia depende de tres cosas: cuánto cuesta la noche, cuánto te conocen los invitados y qué fácil les resulta cambiar de idea el mismo día.

La diferencia más amplia es la de un evento gratuito anunciado a mucha gente. Casi ninguna, la de una cena pagada en grupo pequeño. Todo lo demás queda en medio.

Lee las respuestas que ya tienes

Las respuestas reunidas en una sola lista, con lo que cada persona escribió, dicen más que un recuento. Quien respondió a todas las preguntas vendrá. Quien respondió en la primera hora vendrá. Quien escribió "quizá" hace tres semanas y no ha vuelto a abrirlo, no.

No necesitas un modelo. Necesitas leer lo que tienes delante.

Planifica para la sala, no para la lista

Fija el aforo según lo que el espacio sostiene bien, no según cuántos dijeron que sí. Una sala cómodamente llena con veinte personas es una buena noche; la misma sala con treinta es peor, aunque haya venido más gente.

Si dudas, cierra el registro pronto y vuelve a abrirlo. Es más fácil añadir personas que pedirles que se vayan.

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